El Comité Olímpico Internacional ha puntualizado, por primera vez desde que surgieron las acusaciones de corrupción, los ataques personales de que ha sido objeto el presidente Juan Antonio Samaranch, que son calificados de "inexactitudes" y "malinterpretaciones".
Así, y frente a lo publicado en muchos medios, se recuerda que Samaranch no tiene sueldo como presidente del COI, que en sus 18 años al frente de este organismo nunca viajó desde Ginebra a Lausana en helicóptero, que el coste de la suite que ocupa permanentemente en el hotel Palace es de 300 francos suizos (211 dólares) diarios y de 100 cuando está de viaje, y que nunca solicita limusinas para su traslado por ciudades que visita, ni habitaciones de lujo en los hoteles en que se aloja. Asimismo, se niega que se estipule el tipo de alimentos que deben recibir los miembros del COI, pero sí la calidad y variedad de los que deben llegar a los atletas.
Se reitera también, como ya ocurrió en otras ocasiones, que Samaranch nunca fue ministro en el régimen del general Franco, y se indica que su nombramiento como primer embajador de España ante la URSS y Mongolia no constituyó un exílio. En cuanto a los regalos, se reconoce que Samaranch acepta regalos en nombre del COI, pero también se indica que todos ellos son entregados al Museo Olímpico o almacenados en las oficinas del Comité. Asimismo, el presidente del COI entrega presentes a mandatarios como gesto de amistad en nombre del COI. "Con el debido respeto al gobernador de Nagano", prosigue la nota, "no consta absolutamente que se entregara al presidente del COI un espada de samurai.
El COI ha repasado todas sus anotaciones con el presidente, su traductor y otras personas que estuvieron con él en el viaje en cuestión, así como los archivos y grabaciones del Museo Olímpico". Se puntualiza también el regalo en nombre del pueblo de Utah de un rifle de la marca Browning, que la propia empresa valora en menos de 5.000 dólares. El arma permanece en los depósitos del COI. Por último, se indica también que la hija del presidente del COI nunca estuvo empleda por el comité de candidatura de Sydney. "Fue nombrada", puntualiza el COI, "ayudante honorífica del equipo olímpico australiano en los Juegos de Barcelona'92, pero no tuvo nada que ver con la candidatura".
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